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martes, 27 de agosto de 2013

Demodicosis canina e ivermectina


La ivermectina es un fármaco empleado como antiparasitario en grandes animales, vacas, ovejas, cerdos... Pero presenta muy buena eficacia en el tratamiento de la demodicosis canina, sin embargo este fármaco no puede registrarse para su uso en pequeños animales. La razón reside en que a las dosis necesarias para tratar la demodicosis puede ser tóxico en algunas razas de perros. 


La ivermectina acaba con el parásito atacando su "sistema nervioso"y produciendo su parálisis. En los animales mamíferos existen receptores similares que podrían ser afectados, pero estos sólo se encuentran en el sistema nervioso central y el cuerpo es tan sabio que existe una barrera protectora, la  barrera hematoencefélica, que impide que ciertas moléculas puedan llegar a través del torrente sanguíneo hasta el cerebro. De esta manera las moléculas de Ivermectina no son capaces de penetrar a los vasos sanguíneos del cerebro y su empleo no suele causar problemas. 

Sin embargo, ciertas razas de perro, como collies, pastores ingleses y sus cruces pueden ser altamente sensible a este fármaco, ya que carecen de la proteína que expulsa la ivermectina del cerebro. Y en ellas su empleo podría ser letal, por ello no se puede liberalizar el empleo de esta sustancia que mal utilizada podría tener consecuencias desastrosas. En el resto de razas la posibilidad de que exista un defecto en el MDR1 (multidrug resistance gen) es altamente improbable y por ello se puede emplear este fármaco con cierta "tranquilidad" y por supuesto siempre que exista una enfermedad los suficientemente grave que justifique su uso. 

La Ivermectina está comprobada que es muy eficaz para el tratamiento de la demodicosis canina y así lo refleja el articulo de revisión publicado en el Veterinary Dermatology: http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1365-3164.2011.01026.x/suppinfo 



Pero hay unas premisas imprescindibles antes de su utilización:
1.- Diagnóstico correcto de la enfermedad- demodicosis canina
2.- Asegurarse que el perro al que se va a tratar no pertenece a una de las razas susceptibles.
3.- En caso de pertenecer a una raza susceptible se puede realizar una prueba genética para determinar si realmente presenta mutación o no en del gen MDR1 o ABCB1
4.- Empleo exclusivo bajo prescripción veterinaria y bajo control veterinario
5.- Información detallada al propietario de las características del medicamento

Otro dato importante es el empleo de Ivomec® como marca de Ivermectina. Normalmente no acostumbramos a dar los nombres comerciales de los productos y se habla siempre de la molécula, pero en este caso es importante. A comienzos de este mes impartí unas charlas en el Congreso Internacional de Veterinaria Práctica de Buenos Aires y en el turno de preguntas unos compañeros me preguntaron si no había tenido nunca problemas hepáticos en perros tratados con Ivermectina. Yo nunca he tenido estos problemas y he tratado muchos perros con este fármaco, sin embargo ellos veían frecuentemente afección hepática. La respuesta está en el preparado a emplear, otros productos diferentes del Ivomec® pueden llevar excipientes tóxicos para el hígado de los perros. Con Ivomec nunca he observado

estos problemas en ningún perro en tratamiento. Otro factor importante es las posibles interacciones con otros fármacos, hay que ser muy cuidadoso y evitar combinar Ivermectina con otros medicamentos que se metabolicen por la vía de las enzimas del citocromo 450 o que sean sustrato de la p-glycoproteína (ej: antifúngicos azoles, ciclosporina)

Otros fármacos similares a la ivermectina son la doramectina (otra avermectina) y la moxidectina (lactona macrocíclica como las avermectinas) también eficaces frente a demodicosis canina y con los mismos posibles efectos secundarios. 

martes, 23 de abril de 2013

Un caso clínico de Leishmaniosis cutánea


La leishmaniosis es un enfermedad muy frecuente en España que puede manifestarse de numerosas formas. Las formas más graves producen signos clínicos sistémicos y las formas más leves pueden cursar exclusivamente con lesiones cutáneas. La enfermedad se trasmite a través de la picadura de flebotomos que portan la leishmania. 

Os presentamos el caso de Yago, un cruce de Yorkshire de  6 años de edad que llevaba más de un año con una herida en una de sus orejas que no resolvía. Se había tratado con pomadas, curas con Betadine y con antibióticos sin resultado. 







Yago acude a ADERVET remitido por una compañera veterinaria que había conseguido una ligera mejoría de la lesión con antibiótico y había recomendado a los propietarios la visita al especialista.

Explorado en ADERVET se observa una gran úlcera en la cara interna del pabellón auricular derecho y presencia de alopecia con descamación seca en placas en su cara convexa. No se observa ninguna otra lesión cutánea, ni ningún otro signo clínico de enfermedad. Los diagnósticos diferenciales en este caso fueron: Leishmaniosis, Ehrlichiosis, dermatopatía isquémica, vasculitis. 
Tras realizar las pruebas pertinentes se diagnostica Leishmaniosis localizada exclusivamente en oreja derecha y se inicia tratamiento frente a la enfermedad por la compañera que nos envío el caso. Al mes de iniciado el tratamiento se aprecia la resolución completa de todas las lesiones.  

Este es un claro ejemplo de como la colaboración estrecha entre el veterinario de cabecera y el especialista dermatólogo es la forma más eficaz de resolver las enfermedades de la piel de nuestros animales.

Yago agradece a la Clínica Veterinaria Vallecas Villa el haberle remitido a ADERVET y su recuperación. 

Juntos Formamos un Gran Equipo




domingo, 20 de enero de 2013

Pioderma canino - artículo libre en Veterinary Record



Las infecciones bacterianas de la piel o piodermas son un proceso muy frecuente en dermatología canina. Hay muchos tipos de piodermas dependiendo de las estructuras que afecten en la piel y suelen clasificarse por la profundidad de las afección en superficiales o profundos. Cada uno de los diferentes tipos de pioderma tienen una presentación clínica caracteristica y es importante reconocerlos y diagnosticarlos bien.  

El diagnóstico se basa en la presentación clínica y su confirmación por citología de la presencia de células inflamatorias y bacterias. La mayoría de las infecciones son producidas por Staphylococcus pseudointermedius, una bacteria cocoide que suele vivir en la superficie de la piel de los perros y en el curso de cualquier enfermedad de la piel puede aprovechar para multiplicarse activamente y producir la infección.

El tratamiento se basa en el empleo de antibióticos, pero la piel es el órgano más grande del cuerpo y el peor irrigado, por lo que solemos necesitar tratamientos mínimos de 3-4 semanas y a dosis elevadas para resolverlos. 

La mayoría de los piodermas son secundarios a otra enfermedad que debe ser diagnosticada y tratada para evitar que vuelvan a reaparecer una vez resueltos. 


Se acaba de publicar la primera parte de la guía de diagnóstico y tratamiento de los piodermas en la revista Veterinary Record con acceso libre a través de internet. Este artículo está firmado por varios reconocidos dermatólogos entre los que se encuentra la Dra. Lorente y es fruto de un trabajo de varios años de todos estos especialistas:  L. Beco (Bélgica), E. Guaguére (Francia),  C. Lorente (España) , C. Noli (Italia), T. Nuttall (Reino Unido), and M. Vroom (Holanda. 



El título:  Suggested guidelines for using systemic antimicrobials in bacterial skin infections: part 1—diagnosis based on clinical presentation, cytology and culture. 
La revista: Veterinary Record 2013;172:72 doi:10.1136/vr.101069


El enlace para todos los veterinarios que puedan disfrutar del artículo en inglés es un placer hacerlo llegar:


Próximamente será traducido al español y publicado en una revista nacional par aque todos los veterinarios españoles puedan tener acceso al mismo.


lunes, 29 de octubre de 2012

"Tiña" o Dermatofitosis

La dermatofitosis, vulgarmente llamada tiña, es una infección del pelo y la piel por elementos fúngicos. Los hongos responsables de esta infección se denominan dermatofitos y atacan el pelo y estructuras córneas como las uñas.

Hay diferentes tipos de dermatofitos y se clasifican en zoofilicos, geofílicos y antropofílicos. Los zoofílicos son los que habitan en la piel o pelo de los animales, antropofílicos en las personas y los geofílicos se encuentran en el medio ambiente. Entre perros y gatos el más común es el M. canis, este hongo está adaptado a estos animales y aunque produce lesiones alopécicas no suele provocar reacciones inflamatorias muy importantes. Sin embargo una infección por un M. gypseum, hongo geofílico producirá una reacción de la piel mucho más intensa y llamativa.
Los dermatofitos son contagiosos entre animales y personas y de ahí la importancia de diagnosticar cuanto antes la infección y tratarla, así como adoptar las medidas necesarias para evitar su contagio y diseminación. Es importante caracterizar el tipo de dermatofito, ya que de esa manera se puede localizar la fuente de la infección.

Los dermatofitos consumen queratina, que es la proteína de la que están formados los pelos y las uñas, de esta manera para sobrevivir se nutren del pelo destruyéndolo y al proliferar van extendiendo la lesión progresivamente. La lesión característica es la aparición de alopecia acompañada de inflamación o no según el grado de afección y el tipo de hongo. La lesión puede ser localizada, multifocal o generalizada. Hay dermatofitosis que pueden presentarse con cuadros costrosos y pustulares e incluso nodulares. No sólo la dermatofitosis produce pérdida de pelo, otros procesos más frecuentes como las infecciones bacterianas o la demodicosis pueden producir alopecia, así como muchas otras enfermedades. Nunca se puede diagnosticar una dermatofitosis por el aspecto clínico, hay que realizar las pruebas pertinentes, ya que un tratamiento antifúngico en ausencia de enfermedad es siempre peligroso.

Para diagnosticar la existencia de una dermatofitosis es imprescindible realizar un cultivo de dermatofitos, esta prueba es la clave para su diagnóstico y para identificar el tipo de dermatofito. En algunos casos la observación con lámpara de Wood y la tricografía puede darnos un diagnóstico precoz que necesitará confirmarse por cultivo.

Siempre que se diagnostique una dermatofitosis hay que tratar sistémicamente con antifúngicos y realizar un tratamiento tópico de las lesiones y del medio ambiente para evitar el contagio de los hongos. Si hay más animales en la casa se debe explorar a todos los animales y en caso de existir gatos de pelo largo realizar un cultivo de dermatofitos, incluso en ausencia de lesiones, ya que pueden actuar como portadores asintomáticos.

El tratamiento de la dermatofitosis suele ser largo y puede necesitar más de dos meses de tratamiento. Los fármacos empleados para su tratamiento tienen sus posibles efectos secundarios, es por ello que sólo se debe tratar un animal con antifúngicos cuando tengamos el diagnóstico certero de la enfermedad



Cuadro papular de leishmaniosis: un caso clínico

Autor:  Dra. Carmen Lorente, DVM, PhD, DipECVD Anamnesis Hass es un perro mestizo de 18meses de edad y 42 kg. Desde hace 6 mese...